domingo, 4 de agosto de 2013

El ser mujer y su relación con la sexualidad


A lo largo de la historia, la mujer siempre se ha visto disminuida con respecto a la imagen del hombre y al protagonismo que ha asumido éste en la misma, ya sea a nivel económico, político, social y/o cultural, esto también asociado a su participación dentro de la sociedad, puesto que ha tenido la posibilidad de desempeñarse en distintas áreas, donde ha podido asumir el control de importantes proyectos, no sólo políticos, sino también sociales y culturales, donde ha marcado presencia y se ha destacado en ellos, dejando un breve espacio para que la mujer pueda ir ocupando nuevos puestos, que le permitan competir de igual a igual con sus pares hombres, sobre todo asumiendo cargos de responsabilidad que siglos atrás se le hubiesen negado, ya sea por falta de confianza en las capacidades existentes, así como por la poca experiencia que poseerían ellas. Del mismo modo, otro aspecto que genera discusión, es la relación que tienen con su propio cuerpo, debido que para el hombre existe mayor libertad en la toma de decisiones, no sólo sobre sí mismo, sino sobre el cuerpo y la sexualidad de la mujer, donde muchas veces las mismas permiten que esto ocurra, pero con el tiempo ha surgido la dicotomía donde ellas se han cuestionado la posibilidad de compatibilizar la visión del colectivo con la percepción propia, y poner en disputa la cabida que tienen sus decisiones personales referente a este tema.

Para poder analizar lo anterior, es importante tener presente que el ser mujer, desde lo que se entiende en base al género y sexo, va a incidir en las posibilidades de insertarse socialmente, esto en relación al desenvolvimiento con el colectivo y la realización personal. Por un lado, el género apunta a “la construcción cultural de las diferencias sexuales. Vale decir, cada grupo humano elaborará una determinada manera de concebir lo masculino y lo femenino, así como las relaciones entre ambos, y esa elaboración tiene que ver con  su historia particular, con su modo específico de morar el mundo” (Montecino, 1996. p.187). En ese sentido, si se reflexiona en torno a la película la “Teta Asustada”, es posible notar cómo el ser mujer se relaciona con el ser madre, esposa e hija, es decir que su vida esté normada por esos roles, ya sea por la importancia que se le atribuye al matrimonio, por las expectativas que se tienen sobre éste (hijos y vida en pareja), y por las pocas oportunidades que se vislumbran en torno a la realización profesional femenina, sumando que esta proyección futura es un patrón que generalmente se repite de generación en generación, por lo que las madres enseñan a sus hijas, lo que sus progenitoras les enseñaron antes, cuestionando duramente la plausibidad de optar por no seguir con la tradición patriarcal, donde “es posible constatar que toda la vida de los seres humanos se halla atravesada por su condición genérica femenina o masculina, mediatizando así las maneras de sentir, pensar y actuar la realidad, configurando la subjetividad individual”, la cual provoca que en la escala valórica adquiera mayor importancia el responder a ciertas “obligaciones” que muchas mujeres plantean les son más propias que otras, de hecho, no hace mucho tiempo se criticaba que las féminas fueran futbolistas, asumieran trabajos en las minas, talleres mecánicos, etc. así como el mismo hecho de la inserción de la mujer al mercado laboral en toda la extensión del suceso. (Hernández, 2006. p.3). En esa línea, esto puede estar directamente vinculado a los principios de igualdad y libertad, considerando, por cierto, que apelar a la igualdad resulta complejo, empezando por la distinción que se debe hacer a partir de lo que se comprende por sexo, puesto que éste se “refiere a los rasgos fisiológicos y biológicos de ser macho o hembra” (Hernández, 2006. p.1), por tanto es hereditario, o sea, las cualidades y capacidades de uno u otro estarán expresadas a raíz de esta condición, donde habrá una estructura ósea distinta, una motricidad fina determinada, etc. así como habilidades existentes que se van trabajando con el tiempo, por cierto, esto no quiere decir que las mujeres sólo estén capacitadas para un tipo de labor, sino más bien que esto visto desde una perspectiva machista, a partir de características específicas, genera que se les encasille de un modo particular, e invalide en base a la realización de labores concretas, como es el cuidado de los hijos, la mantención del hogar y el atender al esposo, consiguiendo con ello que cualquier aspiración personal se vea postergada. Bajo este precepto es que el mundo de lo privado fue delegado a la mujer, mientras que lo público era dominado principalmente por hombres, por tal hecho el concepto de ciudadanía adquiere un valor distinto para cada genero, sobre todo en cuanto a toma de decisiones, tanto en lo político como en relación al mundo propio, confinando a la mujer a la vida doméstica, donde tampoco el trabajo llevado a cabo por ellas se le asigna algún valor, sino más bien se le quita importancia y se asume como una obligación innata.

“En el imaginario social, lo esencial en la feminidad, desde su construcción sociocultural, es lo natural, lo biológico, representado en la capacidad exclusiva de la maternidad y de ahí ‘emocionalidad’, el cuidado, el ser para los otros, la fragilidad, la dependencia, entre otros. Mientras que la masculinidad, viene dada por la cultura, la creación, el pensamiento abstracto, la trascendencia social de la biología. De ello se desprende que lo relacionado con lo natural-biológico-mujer, en el proceso de construcciones simbólicas y la práctica concreta, emerja como inferior o subordinada a la cultura-hombre” (Hernández, 2006. p.3), ante este escenario con los estudios de la mujer, y el auge que cobran ellas a nivel social, ya sea a través de estos mismos estudios como de los movimientos feministas, se logra el reconocimiento del valor de la producción doméstica y del papel de las mujeres en la red social que apoya y reproduce la existencia social. En los años setenta se hacía necesario hacer visible lo invisible. Reconocer, nombrar y otorgarles existencia social, puesto que la existencia es un requisito para la autovaloración y para la reivindicación (Jelin, 1996), por tal hecho es que las demandas de la mujer se van volviendo cada vez más recurrentes y con mayor adhesión, posesionándose así una identidad distinta, donde las reivindicaciones, “las prioridades políticas o los ámbitos de lucha en contra de discriminaciones y opresiones pueden variar, siempre y cuando se reafirme el derecho a tener derechos y el derecho (y el compromiso) de participar en el debate público acerca del contenido de normas y leyes” (Jelin, 1996.p.4). Con ello se estaría avanzando a dejar de lado el universalismo y esa concepción donde existen características propias de todas las mujeres, donde se generaliza el ser mujer a partir de hechos particulares y cotidianos como es el tiempo de demora en arreglarse, la compulsividad en las compras, la indecisión y falta de claridad frente a ciertas situaciones, entre otras, asumiendo de este modo que no existe opción de que una fémina se comporte de manera distinta. Frente a esto, cada cultura elabora de manera diferente lo que es ser hombre y ser mujer, es decir cada cultura elabora sus propias identidades de género a partir de su condición biológica, de las diferencias propias entre los sexos, por ello en la película se ve la importancia de la sexualidad reflejada en la protagonista, justificada a partir de un hecho histórico, entendido desde la cosmovisión y vivencias de Perú, donde la “Teta Asustada” es una enfermedad que se transmite por la leche materna de mujeres que fueron violadas por soldados durante el terrorismo en dicho país, donde los/as afectados nacen sin alma, porque a raíz del susto sufrido frente a la agresión estando en el vientre de la madre, el alma se esconde en la tierra, cargando los/as perturbados/as un terror hereditario, que los/as aísla de los demás. Esta creencia andina del traspaso del miedo y la tristeza de madre a hijo/a, puede ser comprendido además desde la construcción simbólica del género, puesto que las diferencias biológicas encuentran significado dentro de un sistema cultural específico determinado por la sociedad a la cual se pertenezca (Hernández, 2006), es así como no podría entenderse la transmisión del miedo por parte del padre a los hijos por otros medios, debido a la concepción existente con respecto al apego de la madre con los niños, y a su labor maternal, esto en cuanto a cuidados, abrigo, alimentación, seguridad, etc. A esto también se suma el desarrollo de la sexualidad por parte de la mujer, y como ésta es percibida por el hombre, porque estando en pareja, muchos creen que sus esposas o novias son de su propiedad, por lo que ellas están obligadas a obedecer y a acatar todo lo que planteen. Asimismo en casos de conflictos bélicos se manifiesta otra forma de vulnerar los derechos humanos de las mujeres, esto a través de la violencia sexual, donde se les obliga a tener relaciones de este tipo y/o se  abusa de ellas (niñas y madres), donde tal conducta se vería amparada en la asimetría de los géneros y la posición inferior de las mujeres, hecho que sería un factor común para todas las culturas, donde de acuerdo a esta posición, ellas siempre se hallarían  asociadas a lo que la cultura desvaloriza, debido a la correlación de la mujer con lo natural, la naturaleza (Hernández, 2006). De la misma manera, desde la perspectiva de la construcción social, esta convivencia dispar sería explicada en base al papel económico que juega la mujer en la sociedad, determinado por la división sexual del trabajo, donde el origen de la subordinación de las mujeres, el matrimonio monogámico y el desarrollo de la familia, esto ligado al surgimiento de la propiedad privada (Hernández, 2006), viéndose a la mujer como una mercancía sin voluntad propia para decidir qué hacer con su vida. Por tanto este punto, sobre todo el matrimonio monogámico, no existe debido a la creencia religiosa que Dios plantea que la unión entre hombre y mujer se debe dar solo entre una pareja, sino que el hombre lo estipula de tal manera para asumir un dominio importante sobre la mujer, consiguiendo con esto que ella no tenga oportunidad alguna de tener una relación con otro hombre además de él, caso contrario es lo que ocurre muchas veces con ellos, que pueden asumir múltiples relaciones amorosas y para los ojos de la sociedad es visto como ganador, como alguien que merece respeto, mientras que la mujer es percibida como impura y desleal, mereciendo de esta manera todo el desprecio y juicio social. Es así como para la situación de las féminas, el “cuerpo al tener la capacidad de gestar la vida, cobra un valor social muy especial. La necesidad del control del cuerpo de la mujer proviene de la simultaneidad de la propiedad privada y la transmisión hereditaria de la propiedad. Cuerpo que da placer sexual, cuerpo que da hijos. Cualquier intento de ejercer poder sobre la reproducción implica apoderarse y manipular el cuerpo de las mujeres, sea de forma privada o pública (políticas de población, ideologías y deseos de paternidad), donde el deseo de las mujeres puede contar, o no”. (Jelin, 1996. p.10), En base a esta postura, es que se ve justificado además el imponer una visión en referencia a los derechos reproductivos de las mujeres, fundamentada en elementos valóricos, que se presumen son compartidos a nivel social. La fuerte presencia de la Iglesia Católica y el tradicionalismo ideológico, el enraizamiento de prácticas e ideologías que culpabilizan a la víctima, (Jelin, 1996. p.10) genera que se sancione a quien no respete aquel dictamen, logrando así que aquellas mujeres que estimen conveniente abortar, por ejemplo, deban realizar esta acción de manera clandestina, exponiéndose a tener perjuicios tanto legales como de salud, siendo a partir de este momento donde se tensionan los derechos individuales con los derechos colectivos, donde se vuelve más respetable procrear antes que “matar una vida”. Es de este modo como se puede entender, lo que ocurre en el caso de Fausta, quien se introduce una papa en su órgano reproductor como método de prevención de embarazo en caso de violación o abuso sexual, pero que debe enfrentar y convivir con ella, donde no se le da la posibilidad de elegir que hacer con su cuerpo, sino que se asume que la única manera de evitar cualquier situación de vulneración de derechos es a través de esta acción. Considerando lo antes mencionado, es que es posible apreciar el control de la libertad de las mujeres en torno a su sexualidad y a su desenvolvimiento personal y profesional.

En relación a esta temática, el industrialismo y la modernidad trajeron cambios sustanciales en la modalidad de apropiación del cuerpo femenino, sin eliminarla: se producen nuevos desarrollos tecnológicos para prevenir embarazos y combatir la esterilidad, generándose así un nuevo ideal de familia con pocos hijos. (Jelin, 1996. p.10). No obstante estos adelantos, aun se siguen reglamentando los derechos reproductivos de las mujeres, donde en el caso de Chile además de ser prejuiciosos con la temática sexual, en cuanto a actividad y postura referente al tema. Se mantiene el control de la natalidad de las mujeres, en cuanto a decisión y herramientas para continuar o no con un embarazo, delegando esta labor a un grupo de personas que deben dirimir sobre este hecho, como es el Tribunal Constitucional. Frente a esto se podrá cuestionar que quienes integran dicho organismo son hombres y por tanto no tienen una visión global de lo que implica ser madre, pero a su favor es importante plantear que para avanzar en el tema es necesario que exista “co-responsabilidad materna y paterna en el cuidado de los hijos, lo que requiere que los padres tengan voz en la decisión del cuándo y el cómo de la concepción y gestación de sus hijos. Y esto vuelve a plantear la necesidad de pensar la dimensión relacional de la pareja y de la sociedad en el tema de los derechos reproductivos, para así superar la visión de una lucha entre las unas y los otros. (Jelin, 2006. p.12),

Frente a todo lo antes expuesto, es preciso señalar primeramente que es destacable el auge que ha tenido la mujer a nivel social, no solo en relación a la visibilización de la problemática, sino también a lo que implica que las propias mujeres sientan la necesidad de exigir sus derechos, puesto que aun cuando se ha avanzado mucho en torno al resguardo de estos derechos, lo que se ve reflejado en la posibilidad que la mujer pueda votar, trabajar para mantener el hogar, e incluso que pueda postular a cargos de responsabilidad, se han postergado otros temas igualmente importantes como es por ejemplo los derechos reproductivos de la mujer, vinculado a la vida del que está por nacer, así como del cuerpo de la madre, donde es necesario plantear que de igual manera es preciso considerar al padre, pensando por cierto en el logro de la igualdad entre hombres y mujeres, considerando que ellos tienen los mismos derechos y obligaciones con los hijos, por lo que la decisión debiera basarse en la opinión de ambos, sin que un tercero intervenga aquello.

Como segundo punto a destacar, es la relación asimétrica existente entre hombres y mujeres, donde no solo se expresa lo mencionado en el párrafo anterior, sino que además aparece como tema central en la discusión, la relevancia de la cultura en la permanencia de esta situación, lo cual resulta ser paradójico, debido a que si se realiza un análisis cuantitativo, el número de hombres y mujeres que pueblan Chile por ejemplo, es muy similar, no existe una gran diferencia, es más, ésta se inclinaría hacia el lado femenino, por lo cual inquieta pensar que la mujer siga permitiendo que se repliquen situaciones de discriminación y descalificación. Aun cuando desde un punto de vista fisiológico, esto podría justificarse a razón de ciertas características que determinan las habilidades de unos y otros, como es la fuerza y la estructura ósea. De todos modos, se espera que existan organismos que apoyen a las mujeres y promuevan el respeto por el otro. Por tal hecho, la única forma de terminar con la asimetría existente hasta ahora, la cual ha provocado el distanciamiento entre hombres y mujeres y la delimitación de labores que inicialmente son complementarias, como es el caso de la crianza. Es apuntar a compartir efectivamente los deberes y obligaciones, donde no se siga denigrando a la mujer, puesto que con esta acción se sigue profundizando la asimetría existente y generando en las propias afectadas la idea que aquel trato es el que merecen, que solo tienen utilidad en las labores del hogar, y que además el cuidado de los niños le corresponde solo a ella, sumando que su rol es estar en el hogar, ya que el hombre es el encargado de proveer de dinero a la familia, etc. Asimismo avanzar a la integración de hombres y mujeres en la construcción de una sociedad donde el respeto por el otro sea fundamental y no se busque coartar la libertad del género opuesto, donde tal hecho debiera iniciar en la práctica diaria, no sólo de las mujeres que sufren algún tipo de maltrato, sino también del colectivo completo, donde estudiantes, profesionales y organismos en general se preocupen de  trabajar el enfoque de género y llevarlo a la práctica.


Bibliografía
Hernández, Yuliuva (2006): “Acerca del género como categoría Analítica”. Universidad de Oriente. Santiago de Cuba
Jelin, Elizabeth (1996): “Igualdad y diferencia: dilemas de la ciudadanía de las mujeres en América Latina”. Universidad de Buenos Aires, CONICET. Argentina.

Montecino, S. (1996). “Identidades de género en América Latina: mestizajes, sacrificios y simultaneidades” [versión electrónica]. Persona y Sociedad. Chile

El tiempo pasa... ¿nos queda algo?

Un día como cualquiera, con ganas de cerrar ciclos y seguir el camino, decides cerrar procesos y guardarlos en lo más remoto y confortable del corazón, con ello el revivir momentos, personas, lugares se vuelve inevitable; entonces el recordar es solo el inicio... ¿dónde quedan esas palabras sinceras llenas de buenas intenciones y cubiertas de amistad? ¿acaso no es posible buscar tu destino y mantener a las personas que quieres contigo? es cierto, ya no somos los mismos, y probablemente no lo volvamos a ser, el día a día tiene por misión moldearte y ayudarte a buscar el propio yo, aquel que se encuentra perdido entre sueños y confusiones, que quizá algún día podamos resolver... y mientras tanto el tiempo pasa, nos apura y sin darnos cuenta dejamos de lado lo importante ¿o será que eso nos abandona a nosotros? lo cierto es que netamente podremos responder por nuestras acciones... y el tiempo sigue avanzando... y la conclusión es la misma, ya no somos los mismos y no lo seremos ¿que nos queda? como sea, por el momento concretar los planes pensados y seguir estando en medio sin quererlo, a lo mejor un día las piezas vuelven a estar en el lugar que una vez ocuparon.

lunes, 27 de febrero de 2012

“El camino hacia la Pericia Social: Desde el enfoque de necesidades al enfoque de derechos”

Los inicios del Trabajo Social manifestaban esa simpleza de un quehacer incipiente, donde el Servicio Social y posterior Asistencia Social dejaban entrever una realidad compleja, donde las buenas intenciones no serían suficientes para abordarla, por ello el aporte de Mary Richmond en la teorización y sistematización del Trabajo Social, a partir de la formalización de los contenidos técnicos e ideológicos fueron el inicio para dar seriedad y dinamismo a la labor.

Por otro lado, el Trabajo Social es visto desde dos posiciones claramente marcadas, la primera que tiene relación con una profesión más activa, transformadora y que busca grandes cambios, y otra visión de tipo asistencialista donde el paternalismo es un elemento esencial, allí no se apela a la superación de las personas sino que a satisfacer necesidades inmediatas sin una proyección a futuro. Caer en estos dos extremos puede llevar al dilema entre lo que se quiere hacer como profesional y lo que en realidad se puede realizar o bien al conformismo absoluto, y por ende a la monotonía y falta de innovación en la profesión. Asimismo, es preciso señalar que dentro de la misma, hay múltiples áreas que pueden ser trabajadas sin necesariamente caer en estos extremos, sino más bien darles el equilibrio necesario para poder desarrollarlas de forma efectiva. Es en base a lo mencionado que la Pericia Social aparece como una alternativa a trabajar, a pesar de lo desconocida que pueda resultar, por ser un ámbito no muy abordado por la academia, lo cual es un problema para los futuros trabajadores sociales, porque carecen en ocasiones de las competencias mínimas para desempeñar dicha labor.

La Pericia Social en cuanto a su desarrollo, aporte y valoración en el campo laboral, ha sido condicionada por el contexto y reformas políticas que se han hecho a lo largo de nuestra vida republicana, esto debido a que los requerimientos y requisitos en la labor del profesional son distintos según el avance de las reformas en lo que refiere a justicia. “El cambio del sistema procesal a un modelo de justicia oral implicó el fin de un enfoque vertical, secretista y en el que la víctima no cuenta con un protagonismo procesal, ya que el Estado es quien actúa en su representación y su reemplazo por otra mirada transparente con plazos acotados, que reconoce a la víctima como sujeto protagónico de la función reparadora, con garantía para los derechos ciudadanos y con procedimientos que en algunos casos, como en la mediación familiar, se fundamentan en la capacidad de las personas para decidir sobre sus propios asuntos” (Ruz, 2010. p. 1). Es así como la consideración de la labor del Perito Social tuvo un cambio importante, pues antes de esta modificación el profesional tenía como principal instrumento de trabajo el Informe Social, herramienta que le permitía recopilar y sintetizar información que pretendía abordar el enfoque de necesidades, es decir, centrarse  en la entrega de datos al juez en base a una necesidad que requería una respuesta y que dicho documento podía entregar, es de este modo como “la Asistente Social era experta en asuntos de marginalidad, pobreza y desamparo, menores y delincuencia, en definitiva en evaluar el “riesgo social” (Henríquez, 2008. p. 2), es en ese entonces como el énfasis se ponía en la entrega de datos concretos sin una impronta necesariamente integradora, ya que no se apuntaba a considerar a la persona en cuanto a sus conflictos, anhelos y al contexto en el que se desenvolvía, simplemente el interés iba en recoger antecedentes que pudiesen explicar la falta o carencia de recursos, por ello el valor que adquiere el nuevo paradigma resulta elemental para humanizar lo hecho hasta ahora, pues no se trata únicamente de la visión del profesional, sino además de cómo se va construyendo con las personas a partir del lenguaje y sus significados (hermenéutica), por lo mismo resulta tan determinante el juicio oral, ya que es a partir de esto como el Perito Social se desafía en cuanto a la interpretación de las declaraciones y como él es capaz de manifestar aquello a los profesionales participantes. En este proceso dialogante “lo que interesa es ampliar las posibilidades de explicación de los fenómenos humanos y sociales, donde necesariamente el profesional perito está incluido como observador interesado y co-explicador de la vida de las personas y sus dinámicas sociales” (Cisternas, 2009. p. 3), teniendo como principio fundamental los derechos humanos, que si bien en variadas ocasiones no se respetan, el desafío está en que ello ocurra o bien se avance hacia allá, por eso se debe empezar por “el acceso de todo ser humano, sin discriminaciones a la posibilidad de ser tomado en cuenta y de tomar parte activa de  sus procesos de construcción” (Cisternas, 2009. p. 3), pues si se apela al paso de un enfoque de necesidades a uno de derechos, lo que debe primar es el respeto y consideración que se debe tener hacia la persona con la que se está trabajando. Por lo mismo y gracias a los avances logrados, la labor del Perito Social no sería únicamente emanar un Informe Social donde se manifiesta una carencia como se hacía antaño, sino que dicha evacuación tendría relación con aspectos de tipo familiar, económico y las posiciones de las personas frente a los hechos denunciados, lo cual permitiría “a la autoridad judicial comprender la ocurrencia de ellos y los lineamientos que deben ser considerados en la sentencia judicial” (Cisternas, Rojas, 2008. p. 3).

La formación del Perito Social debe realizarse en tres niveles: académico, de destrezas intelectuales y a nivel profesional (Cisternas, Rojas, 2008), hecho que lleva a cuestionar la preparación que buscan los programas académicos, pues en base a ello es que quienes quieran desempeñarse en este ámbito están en desventaja con respecto a otras áreas del Trabajo Social, entendiendo que antes el paradigma era otro y era necesario dar énfasis al Informe Social a partir de formatos tipo que respondían el enfoque de necesidades del juez de menores (Henríquez, 2008), pero eso ha cambiado, y el llamado es a que los futuros profesionales apliquen esta visión holística en la Pericia Social, pues solo con integralidad, la labor irá encaminada a que la justicia se haga con las personas y para las personas.

Bibliografía

Cisternas, Iván (2009): “Las tensiones epistemológicas en la acción pericial: Una comprensión desde lo intercultural”. Revista Virtual del Colegio de Trabajadores Sociales, Regional Santiago. Chile.

Cisternas, Iván, Rojas, Paola (2008): “El Trabajo Social en el contexto de la Reforma Judicial en Chile”. Revista Virtual del Colegio de Trabajadores Sociales, Regional Santiago. Chile.

Cisternas, Iván, Rojas, Paola (2008): “La necesidad de formación del Perito Social Forense”.  Revista Virtual del Colegio de Trabajadores Sociales, Regional Santiago. Chile.

Henríquez, Sergio (2008): “El peritaje social con enfoque de derechos, nuevos paradigmas a partir de las reformas judiciales”. Puentes consultores. Chile.

Ruz, Omar (2010) “Trabajo Social y Reforma de la Justicia de Familia”. Revista Virtual del Colegio de Trabajadores Sociales, Regional Santiago. Chile.







¿Se puede construir una ética del Trabajo Social?

El trabajo Social desde sus inicios ha sido una profesión con un gran sentido social, ya sea por su cercanía con las personas, su compromiso con las problemáticas sociales y/o particulares y con la propia visión de la carrera, la cual se ve fuertemente influenciada por el contexto en el cual se desarrolla ésta, pues es preciso señalar que la labor desarrollada en un comienzo, tenía directa relación con temáticas de higiene y cuidados en salud, hecho que con el paso y avance de la disciplina ha ido variando constantemente. En ese sentido, la ética es un elemento esencial en la transformación que ha tenido la labor hasta nuestros días.

Para comenzar, es importante considerar que el trabajador social se ve continuamente enfrentado a diversas situaciones que ponen en jacke su ética profesional pero sobre todo personal, esto se da principalmente, por la relevancia que tiene en nosotros los valores propios y la forma en cómo miramos el mundo, lo que en ocasiones se ve contrapuesto a lo que el código profesional nos plantea. En palabras simples, ¿Qué pasaría si un profesional debe trabajar con una persona homosexual que acude a él para que lo oriente, teniendo un concepto de familia compuesto por un hombre y una mujer? ¿Será capaz de dejar a un lado su concepción de vida y atender la problemática?, la respuesta podría ser obvia, puesto que al estar ejerciendo y lo que se inculca en la formación académica es que tenemos un código ético que debe ser llevado a cabo. Por lo mismo, si se nos dice que “los trabajadores sociales tienen la responsabilidad de oponerse a la discriminación negativa por razones de capacidad, edad, cultura, género o sexo, estado civil, estatus socioeconómico, opiniones políticas, color de la piel u otras características físicas, orientación sexual o ideas religiosas” (FITS, 2004. p.2)  esto debiera ser una máxima sin mayor cuestionamiento, ahora bien ¿Qué sucede con nuestra propia ética? ¿Es posible dejarla de lado en un 100% al momento de ejercer?, pareciera que sí, pero si nos enfocamos en que ética sería “un conjunto de normas que un sujeto ha esclarecido y adoptado en su propia mentalidad” (Soto, s/f. p.5) donde además este proceso se da a través de la reflexión y análisis que el mismo sujeto ha realizado, siendo un suceso que se da de manera interna y que no involucra la visión de la sociedad (Soto, s/f)  la discusión pasa a tener un tinte distinto.

Considerando lo antes mencionado, ¿Qué relación tiene la ética con la libertad? ¿El trabajo social como profesión puede hacerse cargo de esta relación?, primeramente, es importante aclarar a que apunta esto. Como bien se planteaba en el párrafo anterior, la ética desde este punto de vista sería una construcción propia a partir de preceptos que se nos entregan como insumo y que en base a la reflexión que se pueda hacer de ello, será adoptada o no, entonces el medio donde nos desenvolvemos y lo que vamos aprendiendo en nuestra vida son elementos importantes para la formación de nuestra ética. En esa línea, si una persona tuvo un accidente lo suficientemente grave como para quedar tetrapléjico y completamente dependiente de los demás decide morir, pues a raíz de lo que él considera, la vida que está llevando a cabo no es digna, ¿Cuáles serían las razones para negarle esta posibilidad?, tomando en cuenta que estamos apelando a que cada persona en su mundo interno va forjando su propia ética, donde estarían incluidos sus valores, “de modo que ciertas cosas nos convienen y a lo que nos conviene solemos llamarlo “bueno” porque nos sienta bien; otras, en cambio, nos sientan pero muy mal y a todo eso le llamamos “malo”. Saber lo que nos conviene, es decir: distinguir entre lo bueno y lo malo, es un conocimiento que todos intentamos adquirir -todos sin excepción-” (Savater, 1991. p.21), por tal circunstancia, los cuestionamientos que van dirigidos a la acción que quiere realizar está persona y que son justificados por una mirada ética, en un sentido práctico es lo que a nosotros nos parece bueno o malo, o bien lo que alguien más nos dijo. Es de este modo como a partir de tal hecho podemos señalar que esta transformación hacía lo bueno y lo malo es lo que nos llevaría a la moral, porque “tiene una base social, siendo un conjunto de normas establecidas en el seno de una sociedad y como tal, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes” (Soto, s/f, p.6),  teniendo esta característica, se vuelve completamente impositiva, determinando toda acción de las personas, y en el caso que este actuar no sea acorde a lo que dicha moral plantea, la sanción social no se deja esperar. Pensando en aquello, ¿Dónde quedaría esta libertad para construir nuestra ética y la forma de llevarla a cabo?, pues a partir de la definición que hemos utilizado, la palabra que se puede rescatar de la misma es la “libertad”, libertad en la reflexión, análisis y adopción de una mentalidad específica, por lo mismo, si este personaje decide morir, ¿Por qué no dejar que lo haga?, pues es su decisión y juegan en esto varios elementos que apoyarían dicha moción. Lo primero es que si bien hay una visión concreta en cuanto a la vida, ya sea a nivel social, moral y jurídico, también “por mucha programación biológica o cultural que tengamos, los hombres siempre podemos optar finalmente por algo que no esté en el programa (al menos que no esté del todo)” (Savater, 1991. p.29), por ende la posibilidad de elegir está a la vuelta de la esquina, el problema surge cuando esa capacidad se niega, e impone a una sola posición, pues más allá de la propia postura de la persona en sí, es del profesional que debe poner en la balanza su ética personal y la profesional, aun cuando para muchos la segunda tiene mayor importancia. En segundo lugar, “no somos libres de elegir lo que nos pasa, sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo” (Savater, 1991. p.29), en ese sentido la imposición de la sociedad estaría impidiendo que esto se lleve a cabo. Es claro, nadie desearía quedar tetrapléjico y dependiente en gran medida, más aun una persona que en el transcurso de su vida se desarrolló con total autonomía, por ende, desde este punto de vista es totalmente factible el disponer de su vida apelando a este principio. Si a esto le sumamos que actualmente la concepción de libertad apunta a que se puede elegir en el mercado, donde la propiedad privada es parte de este desarrollo personal que se va gestando, entonces ¿Por qué no ver la vida como parte de dicha propiedad?, es probable que bajo este análisis tal hecho se considere antiético por donde se le mire, ya sea porque la vida no es un producto más, el cual se pueda comercializar o acabar con él en cualquier momento, porque involucra a todo un sistema familiar y porque hay sentimientos de por medio, además de la expresa visión de la sociedad que crítica este proceder, lo que se ve completamente normado por un marco jurídico que limita toda acción que apunte a vulnerar aquello. El gran conflicto que se presenta es que “no podemos hacer cualquier cosa que queramos, pero también es cierto que no estamos obligados a querer hacer una sola cosa” (Savater, 1991. p.29), en concreto tal afirmación no sería tal, pues como no está legalizada la eutanasia, la persona debe seguir viviendo aun cuando no quiera hacerlo, en cambio, si decide llevarla a cabo igual es sancionado su actuar, generalmente esta normalización de los actos se ve justificada a partir de la idea que, si esto se ve reglamentado, el acto en cuestión se vería recurrentemente cometido, afectando el orden de la sociedad, en ese aspecto esta posibilidad de optar entre lo que nos parece éticamente correcto y no, se ve truncado.

Retomando la ética profesional, y continuando con la disposición que se pueda hacer de nuestra vida, ¿Qué posición tiene el Trabajo Social con respecto a este punto? Si apelamos nuevamente al código ético, éste plantea que “los trabajadores sociales deben respetar y promover el derecho de las persona a elegir por sí mismos y a tomar sus propias decisiones, sea cuales sean sus valores y opciones de vida, siempre que no amenacen los derechos e intereses legítimos de otros” (FITS, 2004. p.2), de este modo, y ante una situación de este tipo ¿El trabajador social puede apoyar una petición así? ¿Su ética profesional se lo permite sin problemas?, es probable que dicha libertad de acción no sea del todo manifiesta, pues hay algo que se lo impide y es lo jurídico, el profesional puede entregarle todos los insumos a esta persona para que lleve a cabo su deseo, pero siempre habrán terceros involucrados que verán mermado su propio bienestar, donde al desencadenarse esto, toda acción profesional que apunte a dar una respuesta positiva a dicha petición se verá entorpecida, por tanto, aun cuanto mi propia ética sea acorde a la ética profesional, siempre habrá un obstáculo para que esto se desarrolle sin impedimentos.

Concluyendo, resulta sumamente complejo el poder aplicar del todo la ética profesional en el quehacer del Trabajo Social, sin que tus propios valores y esa ética personal que se está formando genere conflicto, por lo mismo y apelando a lo que el código plantea, tomar en cuenta la postura de la persona con la que se está trabajando es fundamental para un desarrollo sano y efectivo de la profesión. Considerando lo anterior, esta construcción ética desde el Trabajo Social no es del todo posible según todo lo antes expuesto, debido a la constante disputa entre lo que creemos y lo que la profesión nos dictamina, por tal razón es posible notar múltiples situaciones en las cuales los valores propios pasan a ser protagonistas en el desempeño del trabajo a realizar, siendo perjudicadas todas aquellas personas que requieren de nuestra labor, por tal hecho el desafío es apuntar a los aspectos en común de ambas propuestas éticas para empezar a construir y desarrollar de mejor forma el quehacer profesional, siendo conscientes que nuestros valores siempre estarán presentes, porque somos parte de la realidad en la que trabajamos. 

Bibliografía
Federación Internacional de Trabajadores Sociales [FITS] (2004): “Código de Ética de la FITS”. Aprobado por la Asamblea General de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales y de la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social. Australia.

Savater, Fernando (1991): “Ética para Amador”. Editorial Ariel, S.A. España.

Soto, Lilly (s/f): “Diferencias entre Ética y Moral”. Síntesis expositiva http://www.slideshare.net/lili369/diferencias-entre-etica-y-moral. España

sábado, 30 de julio de 2011

La democracia enferma de Chile (El Quinto Poder)

Decir que el problema de nuestra democracia se encuentra en las coaliciones gobernante y opositora se nos queda muy corto. La enferma democracia chilena radica en elementos muchos más profundos, de toda la sociedad, y la superación de esos problemas requiere una mirada de largo plazo, cambios profundos en la estructura política del país y la colaboración de toda la ciudadanía.
Nuestra sociedad ha cultivado el individualismo, el clasismo, la xenofobia. Ha creado para sí misma una imagen de sociedad exitosa y moderna, que al mismo tiempo es un país desigual y muy por debajo de las garantías y derechos de las personas. Podemos observar la efervescencia de las movilizaciones pero poco podemos conocer del compromiso de las y los ciudadanos por cambiar nuestros modos de vida. No queremos antenas de celular cerca de nuestras casas, pero no dejamos de hablar por el I-phone o la blackberry.
Somos un país rico en recursos naturales y estamos motivados a protegerlos y manifestarnos. La pregunta es ¿cuántos estamos dispuestos a sacrificar parte de nuestra comodidad por mitigar los efectos que tiene el desarrollo capitalista en el medio natural? El desarrollo sustentable – en Chile y en el mundo – se convierte en un producto más al cual sacar beneficios.
La responsable del estado de enfermedad de la democracia, que se manifiesta en la crisis de legitimidad de las autoridades e instituciones, es precisamente una sociedad que ha crecido enseñando a los ciudadanos a rascarse con sus propias uñas. Falta de garantías mínimas, con una "meritocracia" desde arriba que premia a los de siempre. No es fácil librarnos de una forma de pensar, de una cultura instalada, reforzada por la educación, nuestro sistema electoral, nuestros líderes y las empresas, apreciada como algo sumamente normal por todas y todos nosotros.
La transformación proviene de un cambio social y político profundo, complejo y de largo plazo. El objetivo debe ser profundizar la democracia, acercar el poder a la ciudadanía y crear una sociedad que brinde a todos y a todas las bases fundamentales para su desarrollo, que les entregue las herramientas sin excepción, para que cada uno, conforme a sus motivaciones construya su vida y su felicidad. Debemos trabajar en una sociedad más diversa que equilibre los pilares de igualdad y libertad.
La nueva generación que hoy moviliza y deja huella en la historia de Chile, debe ser la que sea capaz de rehacer un discurso político perdido, soñar y construir una democracia más comunitaria. No buscamos un Estado todopoderoso, pero tampoco un Estado frágil que abandona a los que menos tienen ante los intereses puramente económicos. 
Todas estas cuestiones pueden parecer demasiado abstractas, demasiado utópicas, pero son las ideas (como ya lo decía Berlin) las capaces de mover al mundo. No debemos dejarnos vencer por quienes no quieren pensar, por quienes prefieren quedarse como estamos y avanzar en la medida en que los poderosos lo permiten. Tenemos el derecho de pensar, criticar y construir el mundo en que queremos vivir. Sólo con ese aliento podremos caminar hacia un Chile mejor de como lo encontramos.


domingo, 17 de julio de 2011

La lucha entre el querer y el poder

La vida es una impredecible dimensión donde en ocasiones te encuentras en el lugar preciso y en otras donde cosas inesperadas suceden y mueven tus esquemas a tal punto que terminas actuando como no imaginaste. Muchas veces puedes suponer situaciones y la forma cómo actuar frente a ellas, pero cuando se vuelve real, cosas inimaginables pueden pasar, sobre todo cuando aquella vulnerabilidad oculta obligadamente, se va volviendo manifiesta y todas esas debilidades que deben quedar escondidas salen a flote, es en ese momento donde te vuelves vulnerable y la jugada se vuelve peligrosa, es aquí donde debes decidir jugar y morir o retirarse y asumir una nueva derrota.

En momentos ves la derrota como inminente, llegando a asumirla como segura y donde cualquier esfuerzo que hagas es innecesario ante este destino, por lo cual te cuestionas si vale la pena seguir nadando contra la corriente cuando algo ya está definido y donde no tienes las esperanzas para cambiar aquello, idealizar esto y creer lo contrario puede ser fatal. Por ello cada señal se vuelve fundamental ante los pasos a seguir, pero como se temía estas señales no contribuyen a rebatir lo anterior, por lo cual los cuestionamientos son cada vez peores y más crueles y donde cada hecho se vuelve definitivo, es ahí que dejas de lado lo que quieres y lo reemplazas por lo que puedes hacer, esto reforzado porque del otro lado del horizonte tampoco hay intenciones de construir un nuevo destino.

Quizá esa alma soñadora que cree que todos son iguales a ella, espera señales al mismo nivel y se decepciona al notar que esto no es así y que probablemente hay menos almas que luchan por algo, por más difícil que esto sea. Que si le dan muestras que la lucha será de igual a igual y sacrificando lo mismo está dispuesta a entregar la vida si es necesario, pero no, esto no se concretará jamás, porque es más fácil tomar lo que tienes a la mano y ser feliz con ello, conformándote aunque no sea lo que en su momento esperaste. Ahora solo queda volver a empezar, y ante la imposibilidad de emprender un largo viaje, recurrir a esa coraza que tantas veces ha salvado la integridad de aquella alma soñadora que como nunca tuvo toda la intención de luchar y de entregar, pero cuando se llega a un punto en donde se da más que lo que se recibe tienes dos opciones, jugar una última carta que puede ser fatal o iniciar de nuevo esa historia que se conoce de memoria y que ya genera pereza volver a escribir, aunque esta vez será distinto porque “no se puede dejar de querer de un día para otro” y porque a pesar de lo que pudiesen decir muchos “si creo en imposibles”, pero ya no depende de esa alma soñadora, esa alma si bien no es la más cariñosa, no es la más “jugada”, no es muchas cosas, si es sincera y si quiere de verdad y todo lo que entrega es real, pero bueh, el tiempo se acaba y el final se aproxima, y cuando eso ocurra ojala el arrepentimiento no cobre su tajada.    
   

miércoles, 1 de junio de 2011

¿Se repite la historia?

Cuantas veces se plantea la promesa de no tropezar con la misma piedra, de dejar de ser ilusa y de pensar con la cabeza. Cuantas veces el no más se vuelve una oración que se implora con total convicción. Cuanto tiempo se espera para que las cosas sean distintas y sin embargo se repiten una y otra y otra vez. Siempre he pensado que todo tiene una razón de ser, que por algo ocurren las cosas y que una mano invisible va jugando ajedrez, donde en base a ello se mueven las piezas de una u otra manera, pero ¿No será mucho? ¿Acaso la vida tiene un plan distinto a lo que cada persona se propone? Si, está bien, no todo debe ser fácil y que hay que ganarse las cosas y muchos blah, pero esa búsqueda constante de la felicidad debe tener algún resultado en un momento dado, o por lo menos es lo que cada persona le gustaría que ocurriese. A pesar de ello, muchas veces es inevitable pensar que todo sería más fácil si fuésemos “robocs” si nos enfocarnos en cumplir tareas y ver resultados.  Por otro lado se entiende que los sentimientos vienen a complementar nuestra vida y paradójicamente a volvernos dichosos, pero también hay sentimientos “malos”, “traicioneros” o bien que tienen como misión principal complicarnos la vida, quizá le dan ese saborcillo que requerimos para sentir que nuestra existencia es más emocionante, toda una telenovela, claro dejando de lado el “es que me he quedao ciega” o “me han robado a mi hijo”, pero “¿conchalevale que es lo que tú te crees?” y todos los etcéteras que pudiesen imaginar.

Frente a esto, ¿Qué será mejor? ¿Dejar pasar el asunto o enfrentarlo? Teniendo claro que los resultados pueden no ser los mejores, o bien hacer como que todo está bien y posesionar esa sonrisa que oculta todos los males posibles, quien sabe, quizá mañana todo sea peor o bien las cosas mejoren a tal punto que ese cuento que nos relatan cuando niños se vuelva realidad, pero atención, esto no es una historia, no es Disney y no somos Hannah Montana, somos seres que nos guste o no sienten, piensan y se relacionan, que tienen un ideal y que de nosotros depende concretarlo o no, aunque está malvada bruja se empeñe en volvernos infelices y nos haga creer que todo está perdido, después de tanta voltereta la luz divina a llegado y me ha iluminado ¡Eureka! Es mejor no formarse ninguna expectativa, si las cosas van a suceder o no, dejemos a la manito que haga su trabajo, que se gane el sustento diario y que siga fomentando nuestra pereza, después de todo el destino es el único que sabe lo que sucederá mañana. 

sábado, 19 de marzo de 2011

Cuando la luz se apaga

Cada día te deja una enseñanza nueva, una vivencia que marca tu vida y que determina el camino que debes seguir, pero resulta extraño cuando ese camino que creías seguro o bien que te hacia feliz se vuelve turbulento y hasta tedioso sin razón aparente. Es complejo buscar una explicación a tal hecho, más aun cuando el cambio es repentino y silencioso. No logras encontrar una salida a tanta oscuridad, la cual te impide ver más allá y provoca una confusión tal, que crees todo perdido. A veces que será mejor, gritar, llorar o simplemente expresar lo que te sucede, cualquiera sea la solución, ninguna parece efectiva en este momento.

Ni siquiera escribirlo es fácil, jamás costó tanto, nada de lo que diga podrá reflejar lo que en verdad ocurre, no es dejar de querer, no es odiar, la verdad no sé que será. Mis manos están atadas, mi corazón no logra decir nada, mi cabeza piensa y piensa pero no puede encontrar la respuesta ¿Qué queda? ¿Alguien tendrá la respuesta? ¿Es algo que debía pasar? ¿O es una de las tantas jugadas que le vida tiene preparadas? Claro, todo había estado con calma, todo era perfecto, pero obviamente la perfección no existe, ya que ella te impide seguir creciendo, y el crecimiento diario es una de las claves para que el humano pueda ser mejor cada día.

No lo sé, quizá sea yo, ¿Acaso se puede cambiar de un día para otro? Quizá cobre sentido cuando dicen “las personas cambian”, pero ¿en un día? bueno, un día tiene 24 horas, tantas para que sucedan muchas cosas, pero dejar de necesitar algo, de querer algo, de ser feliz con algo. Sigo confundida, mis pensamientos vuelan buscando una explicación, ¿Acaso la compañía diaria no basta? Se supone que ese amor incondicional, la compresión, la ayuda, felicidad entregada, los momentos vividos son suficientes para fortalecer y consolidar un lazo que cumple ya un par de años, ¿No se supone acaso que la amiga con A es eso? Aquello es lo que se nos inculca desde pequeños, ya sea a través de los valores familiares o bien de los dibujos animados que aparecen en la tv. Entonces ¿Qué es lo diferente? En una noche como esta, miro la luna a ver si me da algún consejo, con esa paz y luminosidad, busco recuperar aquella luz que creo perdida, no sólo la luz interior que se perdió en alguna noche de juerga o de reflexión, sino también esa luz que te lleva a creer en los demás y a apreciar cada momento que vives junto a quienes más amas. Espero que la luna me ayude a encontrar la salida o bien a que la marea suba y deje atrás todo aquello que aumenta la oscuridad. 

domingo, 27 de febrero de 2011

27 F: Un día en que la tierra nos recordó lo pequeños que somos

A menos de una hora resulta impactante e incluso doloroso detenerse a recordar los sucesos de aquel verano, casi fin de mes y principio de año laboral y/o escolar, donde la tierra decidió demostrarnos que a pesar de la supuesta omnipotencia del hombre, donde la visión antropocéntrica y majestuosa del ser humano, que con avances tecnológicos y científicos ha tratado de hacernos creer que tenemos la facultad para hacer con el planeta lo que se nos plazca, no somos nada ante su mandato.

Una noche como todas, donde Chile celebraba su año bicentenario con su festival bicentenario, -donde a lo Carlos Pinto- nada haría presagiar lo que ocurriría después. A las 3:34 un sismo que en ese momento sacudía a gran parte de Chile nos despertaba con una violencia pocas veces vista. El ruido, movimiento, los objetos que caían, las casas que se derrumbaban sin poder hacer nada, las personas que morían con el paso de los segundos, ya sea bajo el manto de sus propios hogares o bien acallados por las heladas aguas de ese “mar que tranquilo nos baña”, ese pacífico por un momento se volvió incontrolable, con una gran sed de venganza, limpieza o simplemente de un destino irremediable para muchas personas. La devastación fue total, sobre todo en aquellos lugares donde el movimiento telúrico tuvo una mayor fuerza, era desgarrador ver aquella imagen dantesca de destrucción y muerte, donde no solo se perdían vidas humanas o animales, sino también ilusiones y esperanzas, hecho que inevitablemente daba paso a la desolación y a las ganas de no seguir viviendo.

La primera parte sería difícil, levantar el alma, asimilar la situación y seguir caminando, nada fácil cuando en un segundo todo cambio, pero ahí está la fuerza del chileno, donde en ocasiones se exagera pero que en este momento se manifestaba con todo esplendor. El empuje, la garra y las ganas de salir adelante serían el estandarte para ponerse de pie, pero primero había que llorar, gritar, botar todo aquello que ennegrecía el alma de un país. El duelo sería largo, muchas veces cruel, pero poco a poco iría perdiendo fuerza. Posteriormente y tras un largo transitar vendría quizá lo más complejo, la Reconstrucción no sólo de viviendas, sino además de vidas, la que sería lenta, quizá más de lo que todos quisiéramos. El gobierno de turno asumía un compromiso, tener la operancia que el gobierno saliente no demostró según su parecer, con el tiempo se vería si esto sería real o bien una promesa más como tantas otras, los afectados tendrán su veredicto.

Ya será un año, en el cual se ha avanzado mucho dice el gobierno o poco en palabras de los damnificados, finalmente es cosa de mirar y darse cuenta cual es la realidad. A lo largo de este año hemos sido testigo de otros terremotos en diversos países, quizá tan devastadores como el nuestro, recordándonos aquella fatídica noche en que Chile sumó a sus conmemoraciones una nueva fecha, triste pero a la vez para detenernos a pensar y mirar hacia atrás para enmendar los errores y entre todos levantarnos otra vez, ya que mientras más manos sumemos, más fácil y menos doloroso será mirar al futuro y caminar juntos y sin miedo, como tantas veces lo hemos hecho.     

martes, 1 de febrero de 2011

El Destino


En uno de esos tantos viajes de vuelta a casa, donde pocas veces el sueño no gana la batalla, me pongo a meditar. Reflexiones van y vienen al ritmo en que los distintos transportes pasan al lado del bus, y pienso en cómo se ha portado la vida hasta ahora, que tal me ha tratado. Momentos tristes y felices la rodean, la verdad quejarme sería injusto, aunque de un tiempo a esta parte, es evidente que las cosas han cambiado, que he debido adaptarme a una nueva situación, quizá forzosamente, no es precisamente la manera en que me gusta aprender, pero que se le puede hacer cuando la vida se empeña en ponerte a prueba y comprobar tu fortaleza.

A veces pienso en si soy lo suficientemente fuerte como para superarla, ¿Seré capaz de acostumbrarme? ¡Claro que sí! dirán muchos, pero es difícil ponerse en mis zapatos y no añorar el pasado, no extrañar, no preguntarse cada noche ¿Cómo pudo suceder esto? ¿Pude evitarlo? cada vez dudo más de lo último. Si puedo decir que a pesar de muchas interrogantes, de la melancolía que en ocasiones me visita para llevarme al día antes del “Principio del Fin”; o quizá suene menos trágico invirtiendo la frase, fue algo justo y necesario, ya que aquella sacudida me hizo ver el mundo con otros ojos, oler otros aromas y experimentar otras sensaciones, con sentimientos que parecían dormidos en alguna nube que prontamente podría desvanecer. A lo mejor no fue la forma más sutil para hacerme aterrizar y mostrarme lo que me estaba perdiendo, pero si la más efectiva. Por supuesto que fue duro en un comienzo, nadie dijo que sería fácil, mentiría si dijese lo opuesto, de hecho aun existen viejas heridas que no cicatrizan y que tardaran en hacerlo, no obstante en este tiempo, pese a lo complejo del asunto es posible asegurar que he vuelto a nacer, con cierta debilidad en lo corporal empero más fuerte en lo espiritual, no hago alusión a la religión con esto, sino a algo que va más allá y que se relaciona con el análisis que realizas de tu vida, de las oportunidades que tienes, de los lazos que formas y del camino que construyes. Muy pocas veces el ser humano se detiene a pensar en todo esto, pues su diario vivir lo lleva únicamente a concentrarse en el éxito individual y el reconocimiento de la sociedad ¡Para que pensar en lo demás! si eso a los ojos de todos es lo principal, el bienestar económico es la razón por la cual el hombre trabaja sin cesar y se olvida de lo realmente importante el cuidar de aquella amiga de blanco que te mantiene en buenas condiciones y por la que pides se presente cada fin de año o bien cuando un año más de vida se manifiesta en el día que naciste. Eso lo comprendí ahora, cuando el enemigo con rostro de mujer se ha presentado ante mí y me ha contado que su misión no fue hacerme daño, sólo guiarme y enseñarme lo que no era capaz de ver y por lo cual venimos a esta tierra. Ante este hecho y pensando en lo ocurrido ¿Fue cosa del destino que esto se haya suscitado? o simplemente, ¿Fue mi mala fortuna la que llevó a que esto sucediese? Siempre he creído que las cosas pasan por algo, que si bien día a día vas cimentando tu camino y este se comporta de acuerdo a las acciones que vas teniendo, de igual forma hay un porcentaje mínimo de todo ello que está esperándote para ponerte a prueba y que por una extraña razón ocurre entregándote una moraleja. Quizá la mía fue valorar lo que tenia, descubrir nuevas emociones y agradecer por tener la dicha de despertar y tener la oportunidad de vivir.

Destino, objetivo cumplido… ¡Carpe Diem!